¿Tendré corazón?

 

En el número de julio de 1997 de Noticias de Unicef, el presidente del Comité Español de esta organización, don Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, hace un llamamiento a la solidaridad, y concluye: "Sólo en la medida en que lo logremos, será posible que los cristianos, los judíos y los musulmanes, pero también los agnósticos de corazón sensible, podamos exclamar con el salmista: "¡Oh, qué bueno, qué dulce / habitar los hermanos todos juntos!' (salmo 133)".     Ay, llanto y crujir de dientes, yo no podré unirme al dulce coro: aunque socio del UNICEF, soy ateo. ¿Tendré siquiera corazón, aunque sea insensible? Es escandaloso que el Presidente en España de esa organización humanitaria internacional y laica no sea capaz de ocultar su muy cristiana, pero también muy dulce, intolerancia.

 

Juan Antonio Aguilera Mochón

El País-Cartas al Director, 20-7-1997

 

 

En EL PAIS DIGITAL, el 23-7-97:

 

Eduardo Cierco, en su réplica del 22 de julio a mi carta del día 20, me hace temer que no se haya apreciado suficientemente la magnitud de la tremenda discriminación por "razones religiosas" del texto de Joaquín Ruiz-Giménez, cuando convocaba a "los cristianos, los judíos y los musulmanes, pero también [a] los agnósticos de corazón sensible". En primer lugar, ya que don Joaquín hizo una lista de tipos de personas según sus creencias religiosas, no debió hacerla cerrada/excluyente: pudo utilizar el "etc", ... En segundo lugar, en esa corta lista se establecen dos categorías de personas. Los cristianos, judíos y musulmanes serían de primera. Pero don Joaquín tiene "aprecio" por los agnósticos, entre quienes incluye a los ateos, según su amigo Eduardo Cierco: así, haciendo un esfuerzo integrador, también los menciona, aunque, ay, se nota el esfuerzo en el condescendiente/despreciativo "pero también" que antecede a "los agnósticos". En tercer lugar, como alucinante remate, ¡don Joaquín se cree en la necesidad de aclarar que se refiere no a todos los agnósticos (como se refería a todos los cristianos, judíos y musulmanes), sino sólo a los "de corazón sensible"! Sospechosos agnósticos. Para que los lectores cristianos lo vean más claro, imagínense que se hubiera hecho un llamamiento "a los judíos, musulmanes y budistas, pero también a los cristianos de corazón sensible" para ese "dulce habitar los hermanos todos juntos".

       Por último, quiero recordar que don Joaquín no estaba improvisando en una tertulia, sino que se trata del editorial del último número (julio 1997) de la revista trimestral del Comité Español del UNICEF.

 

Juan Antonio Aguilera Mochón