Sobre la visita del Papa

 

Quisiera expresar algunas reflexiones tras la lectura de la carta enviada a este diario por el señor Juan A. Aguilera (10/7/06) sobre la visita del Papa y la actitud del Rey y también a algunos artículos que de vez en cuando se publican en los medios granadinos sobre la presencia de los políticos en actos religiosos.
     Efectivamente, España es un Estado aconfesional, pero eso no quiere decir que sea anticonfesional. Es cierto también que el Rey se inclinó para besar la mano del pontífice pero no creo que como un gesto de sumisión, como señala el señor Aguilera, sino como un acto protocolario ante –no lo olvidemos- otro Jefe de Estado. Igual que se hubiera frotado la nariz si hubiese venido un mandatario esquimal, o se hubiera inclinado ante un representante nipón, o hubiese besado en las mejillas a presidente de algún país musulmán.
    Respecto a la presencia de las autoridades en actos religiosos, que tanto es criticada por los articulistas y otros foros sociales, mi opinión es que las autoridades políticas deben acompañar cualquier manifestación que signifique algo para los ciudadanos a los cuales representan. Esto es saí en las procesiones de Semana Santa tanto como en la inauguración de una piscina pública, en el Día de la Bicicleta o en la Marcha del Orgullo Gay. ¿O es que sólo pueden acudir a las manifestaciones sociales que son de nuestro gusto? A eso se le llama “Ley del Embudo” y que, desgraciadamente, se cumple más ciertamente en el universo que la afamada E=mc2 de Einstein.
    Un saludo
    Carla Navarro Soto
    Granada


(La Opinión de Granada, 11-7-06)