La Iglesia y las mujeres

 

En sus artículos sobre Jesús y las mujeres (2 y 3 de marzo), José M. Castillo deduce de diversos textos evangélicos que “lo que Jesús defiende es la igualdad de derechos del hombre y de la mujer en el matrimonio”. Aunque me temo que esta conclusión refleja más los buenos deseos del autor de los artículos que lo que realmente se puede deducir de los Evangelios, aceptemos que fuera así. Ahora, atendamos al estatus de la mujer en la Iglesia católica: cuota cero en todos los niveles de la jerarquía.

       En esta breve nota no me detendré a considerar otros ataques eclesiales a los derechos de las mujeres –y de los hombres, en realidad-, como la condena de los métodos contraceptivos. Como bien dice José M. Castillo, “todo lo que roza con el sexo” (sic) provoca un gran miedo a muchas personas. A la Iglesia, una fobia cerval. Pocos ejemplos van quedando ya, afortunadamente, de una discriminación sexista tan extrema. Por fin, no puede ser más contundente José M. Castillo al decir que “el que no sabe lo que fue realmente la relación de Jesús con las mujeres, ni conoce a Jesús, ni comprende el mensaje que Él quiso transmitir”. No veo escapatoria a estas conclusiones: o, a pesar de lo que sostiene José M., Jesús no defendía la igualdad de la mujer, o bien la defendía “en el matrimonio” pero no en otros ámbitos, o la Iglesia ni conoce a Jesús ni comprende en absoluto su mensaje.

 

Juan Antonio Aguilera Mochón

IDEAL (Carta al Director), 5 de marzo de 1999