Funerales de Estado: ¿religiosos o respetuosos?

 

No soy católico. No sólo no soy católico, sino que a menudo ataco a la Iglesia católica porque [defiendo derechos humanos que la Iglesia viola y porque] defiendo la racionalidad que la Iglesia maltrata. En la historia del crimen y en la historia de los grandes engaños la Iglesia católica es una protagonista de primera fila. Cuando muera, lo último que deseo es un funeral católico. O musulmán, o protestante, o judío… (casi todas las religiones tienden a ser enemigas de la razón y de algunos derechos humanos). Pero, de no cambiar las cosas, si muero junto a mucha gente seguramente tendré un funeral de Estado católico (o, si avanzamos en el multiconfesionalismo, católico y musulmán y protestante y judío…). Por si se diera el caso, permítanme que desde aquí condene preventivamente a quienes lo auspicien y lo celebren.

            Creo que ante un acontecimiento como el que nos ocupa hay mucho de sentimentalismo hipócrita que hace el funeral de Estado ineludible, pero sí es evitable el que tenga un carácter religioso… y lo correcto sería intentar saber (por ej., a través de los allegados) si, en cualquier caso, cada fallecido habría querido estar en él. Es bastante probable que entre los que han muerto en el accidente de Barajas hubiera personas que pensaran más o menos como yo, que aborrecerían especialmente un funeral digno del franquismo más rancio y arrogante, y algunas que también rechazarían un funeral multiconfesional... Lo que es seguro es que no todos eran católicos y que, lo fueran o no, un Estado democrático no puede ser católico (ni musulmán, ni protestante, ni judío…). El catolicismo de hecho, en muchos aspectos, del Estado español (y, si llegara el caso, el multiconfesionalismo), no sólo contraviene el artículo 16.3 de la Constitución, sino que supone una intolerable falta de respeto a quizás lo más humano de las personas: su conciencia.

 

Juan Antonio Aguilera Mochón.

Las Gabias. Granada

 

Publicado en El Mundo el 8-9-08