El Parque de Pezzi: ¿el rey tuerto?

 

El Parque de las Ciencias ha tenido hasta ahora un éxito espectacular huyendo, en general, del espectáculo, acercando la ciencia a cada individuo. Merecen la mayor de las felicitaciones el presidente, Juan Ruiz Lucena y el equipo magníficamente dirigido por Ernerto Páramo Sureda. ¿Qué sentido tiene el desplazamiento de Juan Ruiz por su superior Manuel Pezzi? El propio presidente entrante y su partido lo han explicado, según recoge IDEAL el 25 y 28 de abril: (1) que el PSOE rentabilice políticamente el éxito del Parque, (2) situar al museo interactivo en una posición de liderazgo nacional, y (3) evitar que otras provincias andaluzas monten instalaciones similares. Analicemos brevemente los tres objetivos.

          (1) He tenido ocasión de colaborar modestamente, pero con el mayor entusiasmo, con el Parque, y una de las cosas buenas que puedo decir de Juan Ruiz es que no he notado que defendiera intereses de partido. A lo peor es esa elegancia lo que se le recrimina. Comparémosla con la de Pezzi al referirse a él: "nunca hablo mal de mis colaboradores", y al supuesto proyecto de presidir también la Fundación del Campus de Ciencias la Salud: "es innecesario que me haga cargo de algo que está funcionando bien; la Fundación ha hecho bien los deberes". No hay que ser muy sagaz para colegir cómo funciona el Parque y cómo ha hecho los deberes Ruiz, según las palabras de Pezzi recogidas por IDEAL.

          Es cierto que ya se ha apreciado en algunos actos públicos del Parque un exceso de protagonismo de personajes de peso político. El que un conferenciante sea presentado por alguien tan importante que a su vez debe ser presentado antes por otro que..., hasta agotar los tópicos, y el que todos los presentadores y acompañantes de prestigio queden instalados allá arriba en el estrado durante el acto, dejando poco sitio para el charlista y la pantalla, provoca un distanciamiento inconveniente del público. Siempre lo he tomado/disculpado como el precio que hay que pagar a las gentes con poder: un poquito de protagonismo, a veces un poquito ridículo. ¿A cambio de qué? De que el Parque siga teniendo los apoyos necesarios.

          ¿Qué puede pasar a partir de ahora? Que paguemos mucho más, demasiado. Estaremos, en cada acto, agradecidos al PSOE, qué buenos son que nos traen una lección. El orador, además de divulgar ciencia, estará haciendo, quiéralo o no, un poco de campaña política. Quizás empiece el propio Pezzi la cadena de (re)presentaciones, tal vez haya una alcachofa en la mesa. No se rían los del PP, que si cambian los vientos a su favor acaso lo que veamos en la mesa sea una caja de galletas petrificada o un santo (san Alberto, concretamente), asimismo petrificado.

          Esto es un ejemplo, deliberadamente exagerado (¡espero!), de lo que puede ocasionar la politización del Parque. Que hasta ahora ha ido tan bien, entre otras cosas, porque personas de ideologías diversas coincidían en el objetivo de divulgar la ciencia. La búsqueda de rentabilidad política, en la que, por supuesto, no habrá coincidencia, puede dañar el objetivo divulgador fundamental.

          (2) Lo de perseguir el liderazgo nacional lo entiendo mejor; supongo que se trata de hacer del Parque un atractivo turístico mayor, y que el liderazgo que se busca es el del número de visitantes. Pero me parece que significa entrar en una rivalidad infantil, que recuerda a las competiciones del día del libro en las que se declara mejor lector a quien más libros ha leído (o sacado de una biblioteca). Lo que hay que perseguir es mejorar la cooperación entre todos los museos de ciencia, ya buena. ¿No han venido los directores de otros museos a Granada con motivo del reciente Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia, contribuyendo a su éxito? Mientras que buscar la excelencia aconseja la colaboración y el apoyo mutuo, buscar el liderazgo aconseja una relación celosa con los rivales. ¿Es preferible un Parque excelente entre otros, o el mejor Parque, aunque sea menos excelente? ¿Quiere Pezzi que seamos el rey tuerto en el país de los ciegos? El tercer objetivo es tristemente clarificador.

          (3) Me cuesta creer que el consejero de Educación proclame que quiere ¡evitar la construcción de más museos de la ciencia en Andalucía! Pero, si es así, de lo que voy a quejarme es de falta de ambición: ¿por qué no evitarlo en toda España? Más aún, cuando tengamos seguro el objetivo (2), ¿no deberíamos exigir el cierre de los museos poco productivos, es decir, con menos visitantes que el granadino, es decir, todos los demás? Por no hablar de objetivos de alcance europeo...

          Me río, pero con una risa amarga. Quisiera que el Sr. Pezzi nos tranquilizara explicando, matizando o, mejor aún, desmintiendo, cada uno de los tres objetivos aquí criticados. En este caso, vayan de antemano mis disculpas. En caso contrario, ojalá me equivoque con mis malos presagios, por el bien del Parque y por el bien de todos.

 

 

                               Juan Antonio Aguilera Mochón

                               Profesor Titular de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Granada

 

(Ideal, 30-4-1999)