El ‘error’ constitucional

A raíz del nacimiento de Leonor de Borbón se escucha hablar, por todas partes, de la necesidad de reformar la Constitución para equiparar los derechos sucesorios de la mujer a los del hombre; aunque la discusión no es acerca de si se debe realizar la reforma, sino con qué urgencia hacerla. Lo estupefaciente es que se nos diga que en 1978 se coló tamaño ‘error’ en la Constitución, tan de bulto que ahora ve hasta el más necio, porque entonces no había tanta conciencia sobre estas cosas de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y porque lo de la sucesión al trono era un asunto secundario... Produce indignación y vergüenza ajena escucharlo de Peces-Barba y otros padres de la patria. ¡La igualdad de derechos estaba clarísima, especialmente para aquellos prohombres –aunque no hubiera entre ellos ninguna 'madre de la patria', 'promujer'–, y los asuntos de la Corona se ajustaban con exquisito cuidado! Deberían pensar en otra exculpación que no nos tome por memos.
            Lo que es cierto es que entonces no hubo este clamor general. Precisamente lo que la actual participación ciudadana y mediática en esta cuestión pone en evidencia es la casi nula discusión pública que en 1978 hubo sobre el contenido de la Constitución. Por ejemplo, ya que estamos con la Corona, no tuvimos nunca opción de debatir ni de asistir a debates serios, no ya sobre los detalles de la sucesión al trono, sino sobre si la propia Corona era útil, legítima y democrática. Ahora que caigo en la cuenta, ¡estos debates (y la correspondiente consulta popular) están aún pendientes!
            Pero, amigos, esta es la verdad oficial: la Santa Transición, la Constitución y la instauración de la Monarquía fueron el resultado de un modélico ejercicio democrático. 

Juan Antonio Aguilera Mochón. Granada.

 

Publicada en Ideal (3-11-05), La Opinión de Granada, Granada Hoy (4-11-05) y El Mundo (5-11-05).